Escribo estas líneas con dedicatoria especial al señor Luis C., compañero del trabajo y uno de los personajes que me indujo a sumerguirme en el mundo de los blog y quien espero no se crea realmente que fue, es o será un rompecorazones.
La mayoría de los hombres siempre andamos pregonando nuestras conquistas, o las que quisimos y nunca fueron. Es una acción tan innata para el género masculino, como lo es para el femenino ir siempre acompañado al baño.
Pues bien, cada quien es libre de recordar, comentar, y hasta publicar en el ciberespacio sus anécdotas de puberto, sus sueños húmedos, sus fantasías, lo que sea, y lo puede hacer en el tono que quiera, pero de ahí a ventilar los nombres de las protagonistas...ya es decisión de cada quien, y muy respetable.
El punto aquí, es el valor que tenemos para ventilarlas y, si al hacerlo, eso nos vuelve más "interesantes" o unos gañanes, todo depende del cristal con que se mire, como decía Brozo, alias Víctor Trujillo.
"Un caballero no tiene memoria" reza el dicho popular. Nada más erróneo!!! Tan la tenemos que precisamente por eso se nos está impedidos a recordar los pasajes de nuestra vida amorosa, apasionada, intensa.
Atreverse a revelar esas etapas no es bien visto, por eso reconozco la valentía del señor Carrillo, de participarnos tres de las anécdotas que al parecer marcaron su vida, y espero que los nombres utilizados hayan sido ficticios, porque de lo contrario creo que se meterá, literalmeente, en líos de faldas.
Ahora bien, uno debe tener la madurez para encarar las situaciones de la vida y sobre todo para superarlas, sacando de ellas lo mejor de sí, valorarlas, para no caer en trivialidades. Tener el valor de reconocer lo que se hizo, bueno o malo, y al mismo tiempo, también aprender a que nos valga mad... mucho de lo que se dice de nosotros.
Yo todavía no tengo el valor de plasmar aquí muchas cosas, pero, acá entre nos, me vale...
miércoles, 29 de noviembre de 2006
lunes, 27 de noviembre de 2006
Aquí y ahora
Al entrar a los "tas" es casi imposible no empezar a reflexionar y a pensar qué has hecho de tu vida y ser una presa fácil de la depresión y la nostalgia. Yo no escapé a ese crisis existencial y en su momento estuve deprimido más de una semana. Te vienen a la mente cuestionamientos, algunos absurdos... que si has alcanzado las metas que te propusiste sentimental y profesionalmente, que si la vida ha valida la pena hasta entonces, que si eres feliz. Todo esto viene a colación de un texto de una queridísima amiga en el que a firma que al estar en la tercera década de vida, tu perspectiva de las cosas, de la vida misma es otra. Su escrito se combinó con la charla por MSN con otro excelente cuate, quien, debo confesarlo, me enseñó uan gran lección cuando me dijo que él siempre pedía cosas buenas para sus amigos, y no es que yo no lo haga, yo procuro siempre decirle a un amigo que lo aprecio y me alegran sus éxitos, y sobre todo, para quienes no lo son!!! Eso sólo me dice que es un tipazo y me demostró que siempre se aprenden cosas nuevas de todo y de todos (JuanPa, eres un súper bro). La madurez no se mide con la edad, se mide con las acciones, con lo que demostramos todos los días aquí y ahora, con lo que podemos dejar de nosotros entre la gente que nos quiere y a la que queremos. No quiero ser un presuntuoso ni mucho menos, pero voy a hablar un poco de mí (de eso se trata este espacio, no?). Como lo dije en mi perfil, la mayoría me conoce, sabe que soy algo intolerante (me exaspera la gente pasguata) -espero haberlo escrito bien-, mediocre, conformista, estúpida porque, como decía una profesora de la Facultad "quien se junta con gente estúpida, se vuelve estúpido también", quisquilloso, en pocas palabras, mamón, sí lo sé y lo admito, y lo hago porque alguien por ahí me dijo alguna vez que lo que hace grande al ser humano es aceptar sus errores, y yo tengo muchos. Varios de ustedes me lo han hecho saber, algunos sutilmente y otros no tanto y a veces te pega eh, te pega y cañón. Pero bueno, esas cosas también te ayudan a crecer, a tratar de ser mejor persona (sí toño, ya sé lo que vas a decir, que te voy a hacer llorar, pero ni modo, ya me estás leyendo) y que tus verdaderos amigos te acepten como eres, geniudo, malencarado, voluble, en fin...A cambio de esas "cualidades no muy agradables" (Y ACLARO, NO ME ESTOY TIRANDO AL PISO) creo que soy buen escucha, pregúntenle a Israel, a Rolando, a Sandra, al mismo JuanPa, a Mario, y me considero buen amigo. Por qué escribo todo esto, pues porque creo que efectívamente al estar en los tas, descubres muchas cosas, valoras otras tantas y empiezas a encontrarte a ti mismo y te das cuenta de que tienes que vivir el presente, que el pasado ahí está, y es para rescatar lo mejor de él, pero no para vivir de é, y que el futuro, pues el futuro ya vendrá y en su momento nos preocuparemos por él. Por ahora aquí estamos y nos estaremos leyendo seguido. PD.- Vivan los treintas, sí, tengo 33 y aunque muchos no lo crean, que la verdad no me importa mucho, los he vivido muy bien.
viernes, 24 de noviembre de 2006
Es o no es....?
Sí, si era!. Tuvieron que pasar 15 años, casi la mitad de mi vida para volver a verla. Al principio dudé, como a todos nos pasa cuando dejamos de ver por mucho tiempo a alguien entrañable. Su cabello traía el mismo corte que entonces, pero sus rasgos eran un poco más afilados. Atrás quedaron esas mejillas un tanto rellenitas que se volvieron parte de un rostro que apenas necesita maquillaje para lucir bien. De hecho, por eso pensé que no era porque seguí "igualita" como acostumbramos decir. La identifiqué por su voz, que si bien no escuchaba en tres lustros, aún seguía grabada en los archivos de mis oídos y así fue como empecé a recordar.... Cuando nos encontrábamos a la entrada del CCH Sur (a qué tiempos aquellos...) e ingresábamos presurosos algunas veces, de la mano algunas otras. De las "quecas" que nos empacábamos casi siempre a crédito porque teníamos que dejar empeñado nuestro reloj, y que generalmente era el de Manuel siempre y cuando estuviera de buenas y sobre todo tuviera ganas de compartir con nosotros, porque era un marro de aquellos, aunque debo confesar que las veces que fuimos a su casa, siempre nos atendía muy bien. Este y otros pasajes de mi vida de estudiante "ceceachero" pasaron rápidamente ante mis ojos antes de atreverme a preguntar "eres...", total lo peor que me podía pasar era un no como respuesta ante lo cual, pues simplemente me presentaría y ¡a la de ya! me saldría del Star de Pilares con la pena a cuestas. Pero no hubo necesidad, en cuando estuvimos de frente, en nuestro rostro apareció la incredulidad y al mismo tiempo la emoción. Sí era, estaba más que confirmado: era Julieta, la chava a la que casi siempre me ligaron sentimentalmente pero que jamás fue. ¿Por qué? porque ella tenía pareja, y yo la tuve en parte gracias a ella y a Lucía, otra amiga en común de la que hoy sólo sabemos que tiene una hija, quienes me presentaron a Magda, quien fuera mi novia de la prepa y de quien guardo un grato recuerdo y una foto tomada con esas cámaras kodak rectangulares de "rollo de 24 exposiciones". Julieta me hizo transportar a la explanada, a "los lagartijeros", a "la vecindad" y a otros tantos lugares característicos del CCH en los que viví dos de los años más importantes de mi vida, y digo dos, porque el primero apenas conocí el edificio A que estaba a 200 metros de la entrada... sí era un matado, lo confieso, al cuarto para las siete ya estaba en el salón y a las 11:30 ya de vuelta en casa, no conocía la cafetería siguiera, pero como diría la Nana Goya, eso será otra historia. ya con un un Latte vainilla grande en mi mano y un capcuhino normal en la suya Julieta y yo empezamos a charlar y charlar bajo la mirada atónita de una mujer de edad avanzada que se sentó enfrente, de mi amiga Ángela, quien propició el reencuentro gracias a su insistencia de "echarnos un cafecín" y del hermano de mi vieja amiga. Intercambiamos números celulares y acordamos vernos pronto para recordar los viejos tiempos y llevar las fotos que tengamos de aquellos que crecieron con nosotros y preguntarnos "este es.... o no es?"
jueves, 23 de noviembre de 2006
Por adicción... o por adición
Como aquella melodía del hoy extinto (lamentablemente) grupo español Mecano llamada Esto no es una canción, que dice "La primera vez, apenas me gustó (...) por no decir que no, que el no es de cobardes...La segunda vez, me fue gustando más, sentí su poder, su sensación de paz...Yo siempre pense que lo podía controlar, lo de dejarlo ya lo he intentado, más de una vez y más de cinco y mas de diez. Pero no hay forma no hay manera con la mierda del caballo no hay quien pueda, olerla es, meter los pies..." pues así me fui metiendo al mundo de los blogs, ayudado por varios de mis amigos, y otros no tanto, que diario me bombardeaban vía messenger con sus peticiones, y a veces exigencias, de leer sus textos.
Esta especie de diario virtual nos permite explayarnos con un vocabulario sin censura y también dejar al descubierto otros rasgos de nuestra personalidad, porque la escritura es el reflejo de lo que fuimos, somos y hasta de lo que queremos ser.
Y bueno, aquí estoy, sumergido en este espacio que me atrapó como ya atrapó a varios, y en el que no sé cuánto tiempo estaré, ni la frecuencia con la que compartiré las frustraciones y alegrías que todo ser humano tenemos a través de un mar de letras cuyas olas a algunos refrescará y a otros revolcará, no lo sé.
Los comentarios siempre serán bien recibidos pues como decía el maestro Dalí: "Qué importa que hablen de mí, mientras hablen bien".
Esta especie de diario virtual nos permite explayarnos con un vocabulario sin censura y también dejar al descubierto otros rasgos de nuestra personalidad, porque la escritura es el reflejo de lo que fuimos, somos y hasta de lo que queremos ser.
Y bueno, aquí estoy, sumergido en este espacio que me atrapó como ya atrapó a varios, y en el que no sé cuánto tiempo estaré, ni la frecuencia con la que compartiré las frustraciones y alegrías que todo ser humano tenemos a través de un mar de letras cuyas olas a algunos refrescará y a otros revolcará, no lo sé.
Los comentarios siempre serán bien recibidos pues como decía el maestro Dalí: "Qué importa que hablen de mí, mientras hablen bien".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)