viernes, 24 de noviembre de 2006
Es o no es....?
Sí, si era!. Tuvieron que pasar 15 años, casi la mitad de mi vida para volver a verla. Al principio dudé, como a todos nos pasa cuando dejamos de ver por mucho tiempo a alguien entrañable. Su cabello traía el mismo corte que entonces, pero sus rasgos eran un poco más afilados. Atrás quedaron esas mejillas un tanto rellenitas que se volvieron parte de un rostro que apenas necesita maquillaje para lucir bien. De hecho, por eso pensé que no era porque seguí "igualita" como acostumbramos decir. La identifiqué por su voz, que si bien no escuchaba en tres lustros, aún seguía grabada en los archivos de mis oídos y así fue como empecé a recordar.... Cuando nos encontrábamos a la entrada del CCH Sur (a qué tiempos aquellos...) e ingresábamos presurosos algunas veces, de la mano algunas otras. De las "quecas" que nos empacábamos casi siempre a crédito porque teníamos que dejar empeñado nuestro reloj, y que generalmente era el de Manuel siempre y cuando estuviera de buenas y sobre todo tuviera ganas de compartir con nosotros, porque era un marro de aquellos, aunque debo confesar que las veces que fuimos a su casa, siempre nos atendía muy bien. Este y otros pasajes de mi vida de estudiante "ceceachero" pasaron rápidamente ante mis ojos antes de atreverme a preguntar "eres...", total lo peor que me podía pasar era un no como respuesta ante lo cual, pues simplemente me presentaría y ¡a la de ya! me saldría del Star de Pilares con la pena a cuestas. Pero no hubo necesidad, en cuando estuvimos de frente, en nuestro rostro apareció la incredulidad y al mismo tiempo la emoción. Sí era, estaba más que confirmado: era Julieta, la chava a la que casi siempre me ligaron sentimentalmente pero que jamás fue. ¿Por qué? porque ella tenía pareja, y yo la tuve en parte gracias a ella y a Lucía, otra amiga en común de la que hoy sólo sabemos que tiene una hija, quienes me presentaron a Magda, quien fuera mi novia de la prepa y de quien guardo un grato recuerdo y una foto tomada con esas cámaras kodak rectangulares de "rollo de 24 exposiciones". Julieta me hizo transportar a la explanada, a "los lagartijeros", a "la vecindad" y a otros tantos lugares característicos del CCH en los que viví dos de los años más importantes de mi vida, y digo dos, porque el primero apenas conocí el edificio A que estaba a 200 metros de la entrada... sí era un matado, lo confieso, al cuarto para las siete ya estaba en el salón y a las 11:30 ya de vuelta en casa, no conocía la cafetería siguiera, pero como diría la Nana Goya, eso será otra historia. ya con un un Latte vainilla grande en mi mano y un capcuhino normal en la suya Julieta y yo empezamos a charlar y charlar bajo la mirada atónita de una mujer de edad avanzada que se sentó enfrente, de mi amiga Ángela, quien propició el reencuentro gracias a su insistencia de "echarnos un cafecín" y del hermano de mi vieja amiga. Intercambiamos números celulares y acordamos vernos pronto para recordar los viejos tiempos y llevar las fotos que tengamos de aquellos que crecieron con nosotros y preguntarnos "este es.... o no es?"
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario